Personas alérgicas al marisco o crustáceos: Aunque la mayoría de la astaxantina comercial proviene de microalgas (Haematococcus pluvialis), muchos suplementos se encapsulan o mezclan con aceites de origen marino (como el krill). Existe un riesgo alto de reacciones alérgicas si sufres de estas sensibilidades.
Mujeres embarazadas o en periodo de lactancia: No existen suficientes estudios clínicos en humanos que demuestren que el uso de suplementos concentrados sea seguro para el feto o el bebé en desarrollo.
Niños y adolescentes: Al igual que en el caso anterior, no hay pautas de dosificación seguras ni estudios clínicos robustos para menores de edad.
Usuarios de anticoagulantes: La astaxantina tiene propiedades antiplaquetarias leves. Si tomas medicamentos como la warfarina o la aspirina, combinarla con este antioxidante podría incrementar el riesgo de hematomas o sangrados.
Personas con tratamientos inmunosupresores: Al ser un potente estimulador del sistema inmunitario, puede interferir y reducir la eficacia de fármacos inmunosupresores (comunes en personas trasplantadas).
Enfermedades autoinmunes: Pacientes con condiciones como lupus, artritis reumatoide o esclerosis múltiple deben evitarla sin supervisión médica, ya que modular o activar la respuesta inmune podría exacerbar sus síntomas.